{"id":1566,"date":"2022-05-05T11:57:22","date_gmt":"2022-05-05T11:57:22","guid":{"rendered":"https:\/\/dracsiespases.es\/?page_id=1566"},"modified":"2026-09-14T21:02:23","modified_gmt":"2026-09-14T21:02:23","slug":"prologo-y-epilogo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/dracsiespases.es\/val\/prologo-y-epilogo\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo y ep\u00edlogo"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"1566\" class=\"elementor elementor-1566\" data-elementor-settings=\"[]\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<section data-particle_enable=\"false\" data-particle-mobile-disabled=\"false\" class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b386a4a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b386a4a\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-17db818\" data-id=\"17db818\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2f0602ec elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2f0602ec\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.5.6 - 28-02-2022 *\/\n.elementor-heading-title{padding:0;margin:0;line-height:1}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title[class*=elementor-size-]>a{color:inherit;font-size:inherit;line-height:inherit}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-small{font-size:15px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-medium{font-size:19px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-large{font-size:29px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xl{font-size:39px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xxl{font-size:59px}<\/style><h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Pr\u00f2leg<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section data-particle_enable=\"false\" data-particle-mobile-disabled=\"false\" class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5a4c5691 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5a4c5691\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-no\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-520d1a43\" data-id=\"520d1a43\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-41a57fae elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"41a57fae\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Prologo I - Presagio al amanecer (Calimport I)<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f90327b elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"f90327b\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-small\">1 de Eleint (Septiembre) de 1372<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-43b46f40 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"43b46f40\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.5.6 - 28-02-2022 *\/\n.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-stacked .elementor-drop-cap{background-color:#818a91;color:#fff}.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-framed .elementor-drop-cap{color:#818a91;border:3px solid;background-color:transparent}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap{margin-top:8px}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap-letter{width:1em;height:1em}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap{float:left;text-align:center;line-height:1;font-size:50px}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap-letter{display:inline-block}<\/style>\t\t\t\t<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Nunca deja de maravillarme c\u00f3mo despierta Calimport cada ma\u00f1ana, incluso cuando el sol todav\u00eda duda en asomarse por el horizonte y la bruma marina se aferra a las callejuelas como un manto de plata. Las campanas de los descargadores ya han sonado en el puerto, los cargadores de especias gritan los primeros precios y los trikares revisan sus primeras vasijas, pues nada debe salir en mal estado si pretende llegar a la mesa de alg\u00fan adinerado. Y aqu\u00ed estoy yo, Humran ibn-Salif, mayordomo del excelent\u00edsimo visir Haran el Gris, recorriendo las arterias de esta ciudad que late con un ritmo tan antiguo como la arena misma.<\/p><p>Dicen que el sult\u00e1n Ralan el Pesarkhal es el coraz\u00f3n de Calimport\u2026 y quiz\u00e1 lo sea. Pero son sus seis visires los que act\u00faan como la sangre que lleva su mandato a cada rinc\u00f3n. Tres tradicionalistas, guardianes de las costumbres, tres reformistas, so\u00f1adores de nuevas sendas\u2026 y entre ambos grupos se teje ese equilibrio tan fr\u00e1gil y, sin embargo, tan pr\u00f3spero. Mi se\u00f1or, Haran, era \u2014es, me digo todav\u00eda\u2014 la voz m\u00e1s firme de los guardianes de lo antiguo: prudente, templado, sabio como las piedras de la Gran Biblioteca. Gracias a \u00e9l, y a quienes como \u00e9l entienden que el cambio debe llegar como el riego a las palmas y no como un torrente que arranca las ra\u00edces, la ciudad goza de orden, de justicia y, sobre todo, de continuidad.<\/p><p>Atravesar el Zoco de los Nacares a estas horas es una delicia reservada solo a quienes tenemos los pasos permitidos por esta zona de los m\u00e1s adinerados. Aqu\u00ed no hay mercachifles voceando trastos ni vendedores de pescado podrido. Aqu\u00ed, cada puesto es una obra de arte: sedas de Thay dispuestas como cascadas de luz, perfumes de Chult que embriagan a metros de distancia, joyeros que trabajan la plata con la paciencia de los sabios. Miro a izquierda y derecha y reconozco los estandartes de los gremios: los Sirdan ya est\u00e1n en plena faena, examinando los \u00faltimos cargamentos de gemas encantadas que llegaron anoche con la luna creciente; m\u00e1s all\u00e1, los Vireh charlan en corrillo con dos mercaderes de caravanas, quiz\u00e1 tanteando nuevas rutas de tributo o favores, siempre con esa sonrisa que no deja ver si ofrecen d\u00e1diva o exigen servidumbre. Los Qasrim han enviado una pareja de vigilantes, r\u00edgidos como lanzas, a revisar las balanzas, y uno casi puede sentir c\u00f3mo se crispan cuando ven a los Al-Zamir supervisar las cajas de recaudaci\u00f3n de aranceles. Es un juego eterno, pero uno que mantiene la maquinaria en marcha.<\/p><p>Al doblar una esquina, la sombra del Templo del Ojo Silente se proyecta sobre la calle, oscura y siniestra incluso a plena luz. Nunca me he sentido c\u00f3modo cerca de ese lugar. Dicen que ni la antorcha m\u00e1s brillante sobrevive tras sus puertas, y que los ecos de su interior pertenecen m\u00e1s a la Dama de la Noche que a este mundo. Irtemara el Eradsari\u2026 solo o\u00edr su nombre me eriza la piel. \u00bfQu\u00e9 secretos guarda ah\u00ed dentro? Mejor no preguntarlo.<\/p><p>\u00a1Ah, el comercio! Qu\u00e9 ser\u00eda de Calimport sin su comercio. Aqu\u00ed, bajo estos toldos de colores, se encuentran las riquezas de Faer\u00fbn y aun m\u00e1s all\u00e1. Seda de Kara-Tur, especias de Zakhara, alfombras que cuentan historias en sus nudos, gemas que reflejan cielos que nunca hemos visto. Todo tiene su precio, por supuesto; y si uno est\u00e1 dispuesto a pagarlo, nada es inalcanzable. Ni siquiera los caprichos m\u00e1s oscuros. Miro, sin demasiado disimulo, la subasta que se prepara en la esquina del Patio de los Siete Vientos: hoy traen esclavos de buena cepa, j\u00f3venes de las islas del sur, fornidos y de mirada mansa, y tambi\u00e9n dos muchachas rubias de los reinos del norte, de esas que se pagan con oro por su rareza. El pregonero alza la voz anunciando que el lote especial incluye una nodriza entrenada y un escriba que sabe cinco lenguas. Buen d\u00eda para quien busque aumentar su casa con siervos \u00fatiles. Pienso en hacer una nota mental: al se\u00f1or le agrada tener escribas de buena pluma, quiz\u00e1 deba pujar en su nombre.<\/p><p>Mientras avanzo, la brisa del mar trae el aroma salobre mezclado con el dulzor del trika reci\u00e9n abierto. Pienso en el sult\u00e1n. Hace semanas que no se deja ver en p\u00fablico, y aunque las malas lenguas insin\u00faan achaques propios de la edad, yo no presto o\u00eddos a tales rumores. Ralan el Pesarkhal ha llevado esta ciudad a una era de estabilidad que ni los mapas m\u00e1s antiguos recuerdan. Fue \u00e9l quien reorganiz\u00f3 los gremios tras las Guerras de los Acechadores Oscuros; \u00e9l quien salv\u00f3 la l\u00ednea sucesoria cuando los traidores intentaron desangrar el trono; \u00e9l quien, con mano firme pero coraz\u00f3n magn\u00e1nimo, ha sabido mantener a raya tanto a los reformistas impacientes como a los tradicionalistas excesivamente r\u00edgidos. Si guarda reposo, ser\u00e1 por consejo de los astr\u00f3logos\u2026 o quiz\u00e1 porque dedica su atenci\u00f3n a su hijo, Jalid el Pesarkhal, que se encuentra de viaje aprendiendo las sendas del comercio, la diplomacia y la guerra que un d\u00eda heredar\u00e1.<\/p><p>Mi ruta me lleva ahora por la Avenida de los Mil Candiles, una calle ancha, flanqueada de palacios donde los portales son tan altos como la ambici\u00f3n de sus due\u00f1os. Aqu\u00ed las carrozas de los comerciantes hechiceros se cruzan con las de los pr\u00edncipes de la seda, y cada uno intenta aparentar modestia mientras cuenta sus monedas en secreto. Frente a m\u00ed, la Casa de T\u00e9 \u201cLos Vientos Cambiantes\u201d exhala su aroma dulce y especiado: all\u00ed descansan mercenarios, all\u00ed escuchan los eruditos, all\u00ed se cierran tratos que no siempre se firman. Dimhra Kurma, su due\u00f1a, puede ser tu esperanza de encontrar trabajo, una salida o la verdugo que con una nota suya ponga precio a tu cabeza.<\/p><p>Pero hoy no hay tiempo para t\u00e9. Hoy siento un ligero malestar, una punzada que me acompa\u00f1a desde que amanec\u00ed. Quiz\u00e1 sea la carta que lleg\u00f3 anoche, sellada con la cera del visir, cit\u00e1ndome de urgencia a su residencia principal. No es habitual que mi se\u00f1or despierte antes que el sol; es hombre de h\u00e1bitos pausados, de desayunos largos y tertulias meditadas. Algo le preocupa, y si algo preocupa a Haran el Gris, es algo muy a tener en cuenta para la ciudad.<\/p><p>Doblo la \u00faltima esquina y all\u00ed est\u00e1 la residencia: austera, de piedra caliza, con los jardines interiores perfumando discretamente la calle. El port\u00f3n est\u00e1 entreabierto. Extra\u00f1o. Siempre est\u00e1 cerrado a esta hora. Empujo con cuidado, llamando a los porteros, a los criados\u2026 silencio. Solo el eco de mis pasos responde.<\/p><p>Camino por el vest\u00edbulo, notando una ligera capa de polvo que no deber\u00eda estar all\u00ed. Las alfombras no han sido sacudidas, las l\u00e1mparas no han sido encendidas. Es como si la casa entera hubiera contenido la respiraci\u00f3n. \u00ab\u00bfSe\u00f1or?\u00bb, murmuro, avanzando hacia el despacho. La puerta de cedro est\u00e1 entornada. Entro. Y entonces lo veo.<\/p><p>La silla vac\u00eda. La mesa con los anillos \u2014sus anillos\u2014 alineados sobre ella. Y una monta\u00f1a de ceniza, gris y fina, depositada justo donde deber\u00eda estar su sombra.<br \/>Mi coraz\u00f3n se acelera. Extiendo la mano, murmuro el conjuro menor de clarividencia que me ense\u00f1\u00f3 el propio Haran para las noches de sospecha. La bruma arcana revela lo que temo: la ceniza palpita, y se dispersa. Son restos humanos.<\/p><p>Mi se\u00f1or\u2026 mi se\u00f1or Haran, \u00bfqu\u00e9 os ha sucedido? \u00bfPor favor que no se\u00e1is vos?<\/p><p>La balanza\u2026 se ha roto.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80913d5 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"80913d5\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Pr\u00f3logo II - El anochecer de la profec\u00eda (Calimport I)<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-861bd4d elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"861bd4d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-small\">20 de Eleint (Septiembre) de 1372<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b91ec77 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b91ec77\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0El sol se hunde en las aguas del mar resplandeciente como un pedazo de bronce incandescente, y la ciudad exhala su aliento m\u00e1s pesado cuando las sombras empiezan a reclamarla. El atardecer es cuando Calimport muestra su verdadero rostro: no ese que venden a los mercaderes ricos ni el que alaban los visires en sus palacios, sino el rostro ajado, cansado, ennegrecido por la codicia que la asfixia.<\/p><p>Camino entre las callejas del Bajo Zoco, all\u00ed donde el perfume de las especias no tapa el hedor a cuerpos sin techo y a sue\u00f1os rotos. Las piedras aqu\u00ed guardan l\u00e1grimas que nadie cuenta, y cada rinc\u00f3n oculta un ni\u00f1o que aprendi\u00f3 demasiado pronto que la compasi\u00f3n no alimenta. Aprieto la m\u00e1scara blanca contra mi rostro: fr\u00eda, sin expresi\u00f3n. Prefiero que vean la m\u00e1scara y no la cicatriz que me quema todav\u00eda el lado derecho de la cara y del cuello. Esa herida\u2026 recuerdo su olor a ozono, la descarga que me arranc\u00f3 la piel cuando me interpuse entre unos mercaderes y aquella muchacha. Quer\u00edan comprarla como si fuera grano. Ella escap\u00f3; yo qued\u00e9 marcado.<\/p><p>El puerto\u2026 ah, siempre bulle. Pero no todos los barcos traen riquezas: algunos traen cadenas, otros hambre. Veo los cargadores encorvados bajo el peso de mercanc\u00edas que jam\u00e1s podr\u00e1n poseer. Veo a los recaudadores que apuntan cada saco, cada moneda\u2026 no para la ciudad, sino para llenar las arcas de quienes ya tienen demasiado. Y la gente, esa multitud cansada, ni siquiera mira. Han aprendido que mirar duele.<\/p><p>El Templo del Ojo Silente se recorta en el horizonte como una sombra de olvido, puro como la noche sin estrellas, Irtemara el Eradsari&#8230; He o\u00eddo su nombre en los susurros de los que temen vivir y de los que no saben morir. Guardiana de un poder que lo podr\u00eda cambiar todo, parece no querer hacer nada, ser\u00e1 miedo a la verdad o simplemente quiere seguir viviendo de la sangre de esta ciudad.<\/p><p>Sigo caminando. El Zoco de los N\u00e1cares est\u00e1 a punto de cerrarse: los toldos bajan, las l\u00e1mparas se encienden. Aqu\u00ed el oro habla m\u00e1s alto que la sangre. Veo a los adinerados guardando sus cofres, a los eruditos repartiendo sonrisas envenenadas, a los Amires contando impuestos hasta de la miseria. Y, entre ellos, las subastas que llaman \u201cjustas\u201d: carne humana ofrecida al mejor postor. Un escriba, una nodriza, una ni\u00f1a de ojos verdes\u2026 todos etiquetados, todos tasados. Siento la cicatriz arder. Siento los dedos tensarse.<\/p><p>Cruzo hacia los suburbios. Aqu\u00ed la luz de los mil candiles no llega; aqu\u00ed la ciudad deja de fingir. Las casas son conchas vac\u00edas, los ni\u00f1os juegan con barro, las madres venden lo que queda de s\u00ed mismas para alimentar a los suyos. Y aun as\u00ed, llaman al sult\u00e1n el coraz\u00f3n de Calim. \u00bfQu\u00e9 coraz\u00f3n late dejando que su piel se pudra? \u00bfQu\u00e9 decisiones toma cuando los visires son el verdadero cerebro? Codiciosos, hedonistas y sin escr\u00fapulos. Coraz\u00f3n\u2026 la palabra me golpea. El Coraz\u00f3n de Calim. Perdido, olvidado. Dicen que los antiguos djinns lo dejaron como ancla de poder, una chispa capaz de devolver la vida a estas calles o de quemarlas hasta la ra\u00edz. Nosotros sabemos d\u00f3nde estuvo, sabemos qui\u00e9n lo busca y qui\u00e9n teme su regreso. No somos muchos, pero seremos suficientes.<\/p><p>Llego a la casa sin nombre, en la tercera curva del callej\u00f3n de los Candiles Muertos. Tres golpes, dos silencios, una pausa. La puerta se abre. El olor a incienso barato me recibe como siempre. Dentro, decenas de m\u00e1scaras blancas giran hacia m\u00ed. No hay saludo hablado: todos inclinan la cabeza. Respeto. No a m\u00ed, sino a lo que represento.<br \/><br \/>\u2014 Za\u2019\u00efm \u2014susurra uno\u2014. \u00bfViste la ciudad sangrar hoy?<br \/><br \/>\u2014La vi ahogarse \u2014respondo, mientras la m\u00e1scara me devuelve mi propia mirada vac\u00eda.<br \/><br \/>La reuni\u00f3n comienza. Pronto hablaremos de rutas, de nombres, de movimientos. Pronto, la noche ser\u00e1 nuestra aliada.<br \/><br \/>Porque mientras ellos juegan con cadenas y monedas\u2026 nosotros buscamos el Coraz\u00f3n.<br \/><br \/>Y el atardecer de Calimport\u2026 no es el final. Es el presagio.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-11d7dc2 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"11d7dc2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Ep\u00edlogo - Destinos entrelazados (Calimport I)<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-483507f elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"483507f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-small\">20 de Alturiak (Febrero) de 1373<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1dec44a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1dec44a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>El sol se deshac\u00eda lentamente sobre las aguas del puerto, ti\u00f1endo de cobre y oro las c\u00fapulas, las terrazas y los mercados todav\u00eda abiertos. Desde lo alto de un edificio de piedra blanca y balcones labrados, un joven observaba la ciudad con un brazo sobre la rodilla flexionada, la otra pierna colgando y la espalda apoyada contra una columna erosionada por el viento salino. Las calles herv\u00edan con el bullicio habitual de mercaderes recogiendo sedas, ni\u00f1os correteando entre puestos de especias y m\u00fasicos callejeros arrancando las \u00faltimas monedas de los viajeros antes de la noche. Las l\u00e1mparas empezaban a encenderse una a una como estrellas atrapadas en el entramado infinito de callejones.<\/p><p>Parec\u00eda paz. Y, sin embargo, \u00e9l solo ve\u00eda grietas.<\/p><p>Los rumores sobre el sult\u00e1n crec\u00edan. Algunos dec\u00edan que hablaba con sombras invisibles; otros, que olvidaba el nombre de sus propios visires. Incluso hab\u00eda quien juraba que llevaba semanas sin abandonar sus aposentos. Mientras tanto, los visires extend\u00edan sus dedos sobre la ciudad como ara\u00f1as pacientes, gobernando en su nombre con sonrisas suaves y decretos venenosos.<\/p><p>Y los gremios\u2026 Ah, los gremios.<\/p><p>El Gremio Al-Zamir llenaba sus arcas mientras compraba voluntades en los mercados y puertos. El Gremio Vireh escuchaba secretos entre humo y opio, comerciando con informaci\u00f3n como otros comerciaban con oro. El Gremio Sirdan nutria sus bibliotecas de libros prohibidos y sus cofres de artefactos ex\u00f3ticos. Incluso el orgulloso Gremio Qasrin parec\u00eda m\u00e1s preocupado por conservar su influencia que por proteger realmente a quienes caminaban bajo sus estandartes.<\/p><p>Todos aprovechaban las aguas turbias. Todos afianzaban posiciones.<\/p><p>Pero desde all\u00ed arriba, todo aquello parec\u00eda peque\u00f1o. Sombras desliz\u00e1ndose bajo una ciudad hermosa. Invisible para quienes a\u00fan pod\u00edan permitirse vivir ignor\u00e1ndolo.<\/p><p>Un leve golpeteo rompi\u00f3 sus pensamientos. Un p\u00e1jaro descendi\u00f3 hasta la cornisa cercana con un breve aleteo elegante. Ten\u00eda plumaje oscuro, casi azul bajo la luz del atardecer, y peque\u00f1as manchas blancas alrededor del cuello que parec\u00edan diminutas estrellas. Lade\u00f3 la cabeza con curiosidad antes de comenzar a picotear distra\u00eddamente la piedra.<\/p><p>El joven lo observ\u00f3 en silencio. Una criatura inocente. Libre de preocupaciones. Libre de comprender. Como la mayor\u00eda de la gente de Calimport. Viv\u00edan entre perfumes, seda y promesas de prosperidad sin darse cuenta de la serpiente que reptaba bajo sus pies. La corrupci\u00f3n se deslizaba por los palacios, por los templos y por los callejones con la misma facilidad con la que el incienso llenaba una estancia cerrada. Y mientras tanto, la ciudad segu\u00eda sonriendo.<\/p><p>Porque era m\u00e1s f\u00e1cil no mirar. Porque el sistema estaba dise\u00f1ado para ello. Una jaula hecha de lujo. Un nudo de especias, oro y sangre que terminaba ahogando a cualquiera que todav\u00eda conservara algo de bondad. Ten\u00eda que cambiar. Aunque hubiese que romper la ciudad para hacerlo.<\/p><p>El joven cerr\u00f3 los ojos un instante. Una suave distorsi\u00f3n del aire vibr\u00f3 a su espalda. No hubo explosi\u00f3n ni estruendo. Solo un murmullo de viento c\u00e1lido y el aroma lejano de tormenta en el desierto. Cuando abri\u00f3 los ojos, ella ya estaba all\u00ed.<\/p><p>La joven parec\u00eda surgir de un sue\u00f1o imposible: piel de tono cobrizo brillante bajo la luz del crep\u00fasculo, ojos completamente dorados y un cabello oscuro movi\u00e9ndose como humo pese a la ausencia de viento. Finos brazaletes recorr\u00edan sus antebrazos y peque\u00f1as motas azuladas danzaban alrededor de su silueta antes de desvanecerse lentamente en el aire.<\/p><p>La joven se inclin\u00f3 con respeto.<\/p><p>\u2014Todo est\u00e1 preparado \u2014dijo con voz calmada\u2014. Los contactos del Gremio han movido a los guardias de la zona este y nuestros aliados ya est\u00e1n dentro. Solo quedan un par de pasos m\u00e1s.<\/p><p>El joven guard\u00f3 silencio unos segundos mientras observaba nuevamente la ciudad.<\/p><p>\u2014Entonces ha llegado el momento.<\/p><p>Ella dud\u00f3 apenas un instante.<\/p><p>\u2014A\u00fan puedes echarte atr\u00e1s.<\/p><p>Una sonrisa amarga cruz\u00f3 el rostro del muchacho.<\/p><p>\u2014No despu\u00e9s de todo lo que le promet\u00ed.<\/p><p>No a\u00f1adi\u00f3 ning\u00fan nombre. No hac\u00eda falta.<\/p><p>La mirada de la joven descendi\u00f3 apenas un segundo hacia las cicatrices que recorr\u00edan el lado izquierdo de su rostro antes de volver a erguirse. \u00c9l tom\u00f3 entonces una m\u00e1scara blanca de entre los pliegues de su t\u00fanica. Lisa. Sin adornos. Fr\u00eda como hueso pulido. Y cuando la coloc\u00f3 sobre su cara, las cicatrices desaparecieron bajo aquella expresi\u00f3n vac\u00eda e inhumana.<\/p><p>Durante un instante permanecieron inm\u00f3viles sobre la cornisa, observando las luces de Calimport encenderse bajo ellos como un oc\u00e9ano de fuego. Despu\u00e9s, sin decir una sola palabra m\u00e1s, ambos se dejaron caer al vac\u00edo. Y la ciudad los acogi\u00f3 entre su bullicio.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4161c8d elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"4161c8d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Prologo I - Terremotos bajo la arena (Calimport II)<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a97355d elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"a97355d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-small\">12 de Eleint (Septiembre) de 1373<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c563038 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c563038\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>La noche hab\u00eda ca\u00eddo sobre Calimport con una serenidad casi irreal. La luna, apenas velada por unas finas nubes, ba\u00f1aba los jardines del palacio del Sult\u00e1n con una luz plateada que hac\u00eda brillar las fuentes de m\u00e1rmol y los senderos de piedra blanca. El murmullo constante del agua se mezclaba con el canto lejano de los grillos, mientras el perfume de los jazmines y los naranjos impregnaba el aire c\u00e1lido de la noche. A esas horas, el coraz\u00f3n del palacio parec\u00eda inmune al caos del resto de la ciudad, como si tras aquellos altos muros la guerra, la corrupci\u00f3n y las conspiraciones fueran problemas de un mundo distinto.<\/p><p>Dos guardias recorr\u00edan lentamente uno de los senderos exteriores. Caminaban sin prisa, intercambiando comentarios para combatir el tedio de una guardia demasiado tranquila.<br \/>\u2014Dicen que Su Excelencia lleva d\u00edas sin dormir.<br \/>Su compa\u00f1ero resopl\u00f3 con una sonrisa cansada.<br \/>\u2014Dicen muchas cosas.<br \/>\u2014\u00bfY si esta vez es verdad?<br \/>El veterano neg\u00f3 con la cabeza sin detener el paso.<br \/>\u2014Mientras los visires sigan diciendo que todo est\u00e1 bajo control, nuestro trabajo es patrullar, no pensar.<\/p><p>No lleg\u00f3 a terminar la frase. La pared de m\u00e1rmol situada junto al jard\u00edn ondul\u00f3 lentamente, igual que la superficie de un lago cuando una piedra rompe su calma. Tres figuras humanoides la atravesaron sin romper un solo bloque de piedra. No caminaban; parec\u00edan deslizarse sobre el suelo con un movimiento antinatural. Sus cuerpos estaban formados por sombras azuladas recorridas por tatuajes de plata que lat\u00edan bajo una piel inexistente, y donde deber\u00edan encontrarse sus pupilas \u00fanicamente brillaban dos ojos completamente plateados.<\/p><p>Los guardias apenas tuvieron tiempo de llevar la mano a la empu\u00f1adura de sus espadas. Las figuras comenzaron a solidificarse mientras el humo azulado retroced\u00eda lentamente hasta revelar a tres j\u00f3venes vestidos con largas t\u00fanicas oscuras. Sus rostros permanec\u00edan ocultos tras m\u00e1scaras blancas completamente lisas, fr\u00edas e inexpresivas.<br \/>El del centro dio un \u00fanico paso. Su espada abandon\u00f3 la vaina con un susurro met\u00e1lico tan breve que casi pas\u00f3 desapercibido. Nadie lleg\u00f3 a verla moverse. Cuando el acero volvi\u00f3 a quedar inm\u00f3vil, los dos guardias permanec\u00edan a\u00fan de pie durante una fracci\u00f3n de segundo antes de desplomarse sobre los adoquines. Solo entonces apareci\u00f3 la sangre. Un silencio imposible envolvi\u00f3 el jard\u00edn.<\/p><p>Despu\u00e9s son\u00f3 la primera campana de alarma.<\/p><p>El palacio entero despert\u00f3 de golpe. \u00d3rdenes cruzadas comenzaron a resonar por patios y corredores mientras decenas de soldados ocupaban posiciones a toda velocidad. Los ecos de \u00ab\u00a1Proteged al Sult\u00e1n!\u00bb, \u00ab\u00a1Cerrad los accesos!\u00bb o \u00ab\u00a1Arqueros a las galer\u00edas!\u00bb se mezclaban con el sonido de armaduras chocando y puertas cerr\u00e1ndose apresuradamente. Sin embargo, los tres desconocidos no parec\u00edan tener prisa. Continuaban avanzando con la misma calma con la que hab\u00edan atravesado el muro.<\/p><p>El primer grupo de soldados intent\u00f3 detenerlos formando una s\u00f3lida l\u00ednea de escudos. El joven de la espada aceler\u00f3 apenas un instante. Fue un movimiento limpio, casi elegante. Su hoja describi\u00f3 un \u00fanico arco y, de pronto, los escudos aparecieron partidos por la mitad. Las lanzas cayeron al suelo. Cinco hombres se desplomaron sin haber comprendido siquiera c\u00f3mo hab\u00edan sido derrotados. Los otros dos ni siquiera hab\u00edan desenfundado arma alguna.<br \/>Uno levant\u00f3 lentamente una mano y todas las lanzas arrojadas contra ellos quedaron suspendidas en mitad del aire, inm\u00f3viles, antes de perder toda fuerza y caer al suelo como simples trozos de madera. El otro traz\u00f3 un breve s\u00edmbolo con los dedos. Las antorchas que iluminaban el corredor se apagaron al un\u00edsono, envolviendo la estancia en una oscuridad absoluta durante apenas un instante. Cuando la luz regres\u00f3, varios soldados ya yac\u00edan inm\u00f3viles sobre el m\u00e1rmol.<\/p><p>Mientras tanto, en las profundidades del palacio, dos sirvientas ayudaban al anciano Sult\u00e1n a caminar por los interminables pasillos de piedra. El viejo parec\u00eda incapaz de comprender el motivo de tanta agitaci\u00f3n. Miraba a uno y otro lado con expresi\u00f3n perdida mientras preguntaba con voz temblorosa:<br \/>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 hacen tanto ruido?<br \/>\u2014Majestad, debemos marcharnos \u2014respondi\u00f3 una de las mujeres con una serenidad forzada.<br \/>\u2014\u00bfEs una celebraci\u00f3n?<br \/>Ninguna contest\u00f3. Un capit\u00e1n de la guardia abri\u00f3 una pesada puerta reforzada y esper\u00f3 hasta que el anciano cruz\u00f3 el umbral. En cuanto lo hizo, varios soldados empujaron enormes travesa\u00f1os de hierro contra la madera. Despu\u00e9s hicieron lo mismo con la siguiente puerta. Y con la siguiente. Cada corredor abandonado se convert\u00eda en una fortaleza improvisada, levantando una barrera tras otra para ganar apenas unos minutos m\u00e1s. Sin embargo, los atacantes continuaban avanzando.<\/p><p>Desde las galer\u00edas superiores, una lluvia de flechas descendi\u00f3 sobre ellos. Uno de los j\u00f3venes alz\u00f3 lentamente la vista y murmur\u00f3 unas palabras en un idioma que ning\u00fan guardia reconoci\u00f3. Las flechas cambiaron de trayectoria en pleno vuelo. Algunas chocaron entre s\u00ed; otras giraron sobre s\u00ed mismas antes de clavarse en columnas y paredes. Ninguna alcanz\u00f3 su objetivo. Los magos del palacio ocuparon entonces la retaguardia. Descargas de fuego, rel\u00e1mpagos y lanzas de hielo recorrieron los corredores iluminando la noche con destellos cegadores. Los dos acompa\u00f1antes del espadach\u00edn dieron un paso al frente y, para horror de todos los presentes, los conjuros comenzaron a deshacerse antes siquiera de impactar. La magia era absorbida lentamente por los tatuajes plateados que recorr\u00edan sus brazos, igual que agua desapareciendo entre la arena del desierto. El joven del centro ni siquiera levant\u00f3 la mirada hacia ellos. Su espada parec\u00eda conocer el futuro. No desperdiciaba un solo movimiento. Cada corte encontraba un hueco imposible entre las defensas; cada estocada era suficiente. No hab\u00eda rabia en sus gestos ni violencia innecesaria. Solo una precisi\u00f3n aterradora, como si hubiera repetido aquella misma batalla cientos de veces antes de vivirla.<\/p><p>La \u00faltima puerta cedi\u00f3 con un estruendo ensordecedor. Una explosi\u00f3n de energ\u00eda arranc\u00f3 los goznes de cuajo y las enormes hojas de madera salieron despedidas varios metros antes de estrellarse contra el m\u00e1rmol de la sala del trono. Durante un breve instante, el silencio sustituy\u00f3 al caos. El anciano Sult\u00e1n permanec\u00eda sentado en su trono, jadeando, mientras las dos sirvientas se colocaban instintivamente frente a \u00e9l. Envuelto todav\u00eda por el polvo y los restos de la puerta destrozada, el grupo de los tres enmascarados continu\u00f3 avanzando sin prisa, con la misma calma inexorable con la que hab\u00eda atravesado todo el palacio.<\/p><p>El viejo levant\u00f3 lentamente la cabeza y fij\u00f3 la vista en el arma que portaba el joven situado en el centro. Durante unos segundos pareci\u00f3 despertar de la niebla que hab\u00eda cubierto su mente durante los \u00faltimos meses. Sus ojos recorrieron la empu\u00f1adura, la guarda y la hoja con una atenci\u00f3n impropia de alguien que apenas recordaba el nombre de sus propios visires. Alz\u00f3 una mano temblorosa mientras una sonrisa cansada comenzaba a dibujarse en su rostro.<br \/>\u2014Esa espada&#8230; pertenece a la familia real&#8230;<br \/>Su voz era poco m\u00e1s que un susurro, pero en aquella estancia devastada son\u00f3 con una claridad inquietante. Permaneci\u00f3 observando al joven durante unos segundos m\u00e1s, como si intentara reconocer unos rasgos ocultos tras la m\u00e1scara blanca.<br \/>\u2014\u00bfHas vuelto&#8230; hijo m\u00edo?<br \/>No respondi\u00f3, el joven permaneci\u00f3 inm\u00f3vil apenas un instante, con la espada descansando junto a su costado, hasta que una de las sirvientas dio un paso al frente. Su cuerpo comenz\u00f3 a desdibujarse igual que un reflejo sobre el agua. La piel adquiri\u00f3 un brillo cobrizo que parec\u00eda emitir luz propia; su cabello oscuro empez\u00f3 a ondular como humo pese a la absoluta ausencia de viento y, cuando volvi\u00f3 a levantar la cabeza, sus ojos se hab\u00edan convertido en dos discos completamente dorados. Decenas de peque\u00f1as motas azuladas comenzaron a girar a su alrededor, llenando la estancia de un tenue zumbido arcano.<\/p><p>Los dos acompa\u00f1antes del espadach\u00edn reaccionaron de inmediato. La magia estall\u00f3 con una violencia que hizo temblar los cimientos del palacio. Columnas de fuego azul chocaron contra barreras doradas; lanzas de energ\u00eda atravesaron la sala para deshacerse en el aire antes de alcanzar su objetivo, mientras s\u00edmbolos arcanos aparec\u00edan y desaparec\u00edan sobre el suelo, las paredes y el techo. Los ventanales reventaron hacia el exterior en una lluvia de cristales, los pilares comenzaron a resquebrajarse y el m\u00e1rmol se abri\u00f3 bajo el impacto de conjuros demasiado poderosos para ser contenidos entre cuatro paredes. Uno de los atacantes extendi\u00f3 ambas manos y una inmensa red de runas plateadas cubri\u00f3 el techo de la sala. Desde ella descendieron decenas de proyectiles luminosos, pero el joven de ojos dorados respondi\u00f3 con un simple gesto. El espacio pareci\u00f3 plegarse sobre s\u00ed mismo y las descargas desaparecieron en peque\u00f1os remolinos de luz para reaparecer un instante despu\u00e9s sobre sus propios lanzadores. Las explosiones se sucedieron unas tras otras, iluminando la estancia con destellos cegadores y envolviendo el sal\u00f3n del trono en una tormenta de fuego, piedra y energ\u00eda.<\/p><p>En medio de aquel duelo imposible, el joven del centro ni siquiera desvi\u00f3 la mirada. Mientras la batalla m\u00e1gica convert\u00eda la sala en un campo de ruinas, \u00e9l sigui\u00f3 caminando hacia el trono con la misma serenidad con la que hab\u00eda recorrido los jardines del palacio. No parec\u00eda escuchar las explosiones ni sentir el calor de los conjuros que estallaban a su alrededor. Cada paso era firme, medido, inevitable. El anciano continuaba observ\u00e1ndolo con aquella sonrisa ausente, como un padre que creyera ver regresar a un hijo perdido muchos a\u00f1os atr\u00e1s.<br \/>\u2014Sab\u00eda&#8230; que volver\u00edas&#8230;<\/p><p>Los primeros en llegar fueron varios capitanes de la guardia, seguidos apenas unos instantes despu\u00e9s por los visires. Nadie pronunci\u00f3 una sola palabra al cruzar el umbral. Las puertas del sal\u00f3n de una tonelada arrancadas. Las paredes estaban ennegrecidas por la magia y recorridas por profundas grietas. Restos de conjuros inestables segu\u00edan crepitando sobre el m\u00e1rmol, liberando peque\u00f1as chispas de energ\u00eda que iluminaban fugazmente la estancia. El aire estaba cargado de ozono, piedra quemada y sangre. Junto a una de las columnas yac\u00eda el cuerpo sin vida de una de las sirvientas. De la otra no quedaba el menor rastro. Y en el centro del sal\u00f3n, inm\u00f3vil sobre el trono que hab\u00eda ocupado durante d\u00e9cadas, permanec\u00eda el Sult\u00e1n. La espada de la familia real segu\u00eda atraves\u00e1ndole el pecho, como si hubiera sido clavada all\u00ed para que toda Calimport contemplara un mensaje imposible de ignorar.<\/p><p>Nadie necesit\u00f3 pronunciar lo que todos estaban pensando. Antes incluso de que amaneciera, los rumores comenzar\u00edan a recorrer las calles. Las acusaciones surgir\u00edan en los pasillos del palacio y las alianzas empezar\u00edan a resquebrajarse bajo el peso de la sospecha. Porque aquella noche no solo hab\u00eda muerto el gobernante de Calimport.<\/p><p>Aquella noche hab\u00eda comenzado una lucha por el futuro de toda Calimshan.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8b81907 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"8b81907\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Prologo II - Cicatrices entre las ruinas (Calimport II)<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d42f930 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"d42f930\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-small\">14 de Eleint (Septiembre) de 1373<\/h3>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f3b235c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f3b235c\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>La luz comenzaba a filtrarse entre las torres de Calimport cuando Halim ben Yaraz, Serenya Vaelaris y Kharid Ah-Hakim cruzaron los jardines interiores acompa\u00f1ados por una escolta de la Guardia de Oro. A aquellas horas, los criados ya hab\u00edan retirado los cad\u00e1veres y buena parte de la sangre hab\u00eda desaparecido de los senderos, pero nadie hab\u00eda intentado ocultar los da\u00f1os. Hab\u00eda columnas partidas, balaustradas arrancadas y profundas cicatrices negras sobre el m\u00e1rmol. Algunos \u00e1rboles se hab\u00edan quebrado por la mitad sin se\u00f1ales de fuego o impacto alguno, como si una fuerza invisible los hubiera retorcido desde el interior. Decenas de hombres recorr\u00edan la zona con tablillas, pergaminos y peque\u00f1os instrumentos arcanos, registrando cada rinc\u00f3n con una disciplina casi militar.<\/p><p>La Guardia de Oro no se parec\u00eda a los soldados que custodiaban las calles de Calimport. Eran veteranos. Hombres y mujeres con cicatrices demasiado antiguas como para presumir de ellas, armaduras impecables y esa clase de silencio que solo conservaban quienes hab\u00edan sobrevivido a demasiadas batallas. Entre ellos se mov\u00edan varios magos con t\u00fanicas color marfil y oro, examinando paredes, tomando muestras de piedra o trazando s\u00edmbolos en el aire. Ninguno parec\u00eda especialmente complacido con la presencia de representantes de tres gremios en mitad de su investigaci\u00f3n.<\/p><p>\u2014No toqu\u00e9is nada que no sea necesario \u2014advirti\u00f3 uno de los oficiales sin molestarse en ocultar su desagrado\u2014. Y si encontr\u00e1is algo, lo comunic\u00e1is antes de moverlo.<\/p><p>Kharid recorri\u00f3 con la mirada el jard\u00edn antes siquiera de responder. Hab\u00eda demasiados da\u00f1os para un enfrentamiento tan breve. Escudos partidos, piedras arrancadas del suelo y marcas de impactos distribuidas en posiciones demasiado precisas para haber sido fruto del caos. Aquello no parec\u00eda simplemente el rastro de tres atacantes abri\u00e9ndose paso hasta el Sult\u00e1n. Parec\u00eda el resultado de un asalto calculado.<\/p><p>El interior del palacio era todav\u00eda peor. A cada nuevo corredor aparec\u00edan m\u00e1s se\u00f1ales del combate. Hab\u00eda puertas atravesadas, paredes calcinadas y largos surcos de espada abiertos directamente sobre el m\u00e1rmol. Algunos cortes penetraban varios dedos en la piedra y continuaban durante casi un metro antes de desaparecer. En una esquina, dos soldados de la Guardia de Oro reconstru\u00edan la posici\u00f3n de una l\u00ednea defensiva a partir de fragmentos de escudos y manchas oscuras sobre el suelo. En otra, un grupo de magos permanec\u00eda arrodillado alrededor de un c\u00edrculo de runas deformadas que todav\u00eda desprend\u00eda peque\u00f1os destellos azulados.<\/p><p>Serenya fue la primera en detenerse. No necesit\u00f3 acercarse demasiado para notar que algo no encajaba. La Urdimbre alrededor del corredor no estaba simplemente alterada por el uso de magia poderosa. Hab\u00eda zonas donde parec\u00eda estirada, otras donde se plegaba sobre s\u00ed misma y algunos puntos en los que la estructura m\u00e1gica del lugar parec\u00eda haber sido forzada hasta casi romperse. Nesryn Al-Mushri observaba desde unos pasos m\u00e1s atr\u00e1s. La Gran Visir se aproxim\u00f3 cuando Serenya comenz\u00f3 a examinar una de aquellas anomal\u00edas. No hab\u00eda impaciencia en sus movimientos. Llevaba varios pergaminos bajo un brazo y ten\u00eda manchas de tinta en los dedos, como si llevara horas tomando notas.<\/p><p>\u2014Tambi\u00e9n lo hab\u00e9is notado.<\/p><p>Serenya mantuvo la atenci\u00f3n sobre la perturbaci\u00f3n.<\/p><p>\u2014Esto no lo provoca una descarga elemental.<\/p><p>\u2014No.<\/p><p>Nesryn levant\u00f3 una mano y traz\u00f3 lentamente una figura sobre el aire. Durante unos segundos aparecieron decenas de filamentos luminosos alrededor de ambas. La mayor\u00eda segu\u00edan recorridos irregulares, pero algunos parec\u00edan desaparecer en un punto para reaparecer varios pasos m\u00e1s adelante.<\/p><p>\u2014Alteraci\u00f3n espacial \u2014dijo la Visir\u2014. Posiblemente temporal en algunos sectores.<\/p><p>Halim se acerc\u00f3 lo suficiente para observar el patr\u00f3n. Aquello iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de una simple teleportaci\u00f3n. Nesryn dej\u00f3 desaparecer las l\u00edneas.<\/p><p>\u2014Y antes de que lo pregunt\u00e9is, s\u00ed. Ese tipo de manipulaci\u00f3n est\u00e1 prohibida dentro de Calimport. \u2014 La respuesta lleg\u00f3 con demasiada rapidez como para ser casual.<\/p><p>Halim comenz\u00f3 a recorrer las zonas donde la magia parec\u00eda haberse concentrado con mayor intensidad. Hab\u00eda restos de evocaci\u00f3n, abjuraci\u00f3n y otras disciplinas arcanas m\u00e1s dif\u00edciles de distinguir despu\u00e9s de tantas horas, mezcladas unas con otras hasta formar una especie de cicatriz sobre la Urdimbre. Sin embargo, entre aquellas huellas aparec\u00edan otras distintas. No reaccionaban como la magia convencional. Carec\u00edan de buena parte de las estructuras reconocibles de un conjuro y parec\u00edan haber sido impresas directamente sobre el entorno mediante pura voluntad. Nesryn volvi\u00f3 a intervenir.<\/p><p>\u2014No todo lo que ocurri\u00f3 aqu\u00ed fue magia arcana.<\/p><p>\u2014Psi\u00f3nica \u2014concluy\u00f3 Halim.<\/p><p>La Visir tard\u00f3 un instante en asentir.<\/p><p>\u2014Es nuestra principal hip\u00f3tesis.<\/p><p>Uno de los magos de la Guardia de Oro levant\u00f3 la mirada hacia ellos. Su expresi\u00f3n dej\u00f3 claro que aquella conclusi\u00f3n ya figuraba en alg\u00fan informe desde hac\u00eda horas. Serenya continu\u00f3 siguiendo las alteraciones hasta una de las paredes. All\u00ed la Urdimbre parec\u00eda haber sido comprimida violentamente antes de recuperar su forma original.<\/p><p>\u2014Quien hizo esto sab\u00eda exactamente lo que estaba haciendo.<\/p><p>\u2014Quienes \u2014corrigi\u00f3 Nesryn\u2014. Creemos que varias firmas se solapan.<\/p><p>\u2014\u00bfMortales?<\/p><p>Por primera vez la Gran Visir no respondi\u00f3 inmediatamente.<\/p><p>\u2014No he encontrado nada que demuestre lo contrario. \u2014 No era exactamente una respuesta.<\/p><p>M\u00e1s adelante, Kharid se hab\u00eda detenido ante los restos de otra posici\u00f3n defensiva. Varias lanzas aparec\u00edan esparcidas por el suelo, algunas partidas y otras deformadas. Tres escudos de la Guardia de Oro permanec\u00edan apoyados contra una pared. No ten\u00edan cortes. Sus superficies estaban hundidas hacia dentro por impactos violentos y perfectamente concentrados.<\/p><p>\u2014Esto no lo hizo una espada.\u2014 Kharid se\u00f1al\u00f3 uno.<\/p><p>El oficial que los acompa\u00f1aba se encogi\u00f3 ligeramente de hombros.<\/p><p>\u2014Magia.<\/p><p>\u2014Ya veo que es magia.<\/p><p>La mirada del Ah-Hakim recorri\u00f3 la distancia entre los escudos y la pared situada al otro extremo del pasillo.<\/p><p>\u2014Lo que quiero saber es por qu\u00e9 alguien capaz de atravesar estos corredores eligi\u00f3 golpear exactamente aqu\u00ed.<\/p><p>El guardia no contest\u00f3.<\/p><p>\u2014Esa posici\u00f3n cubr\u00eda la escalera hacia los aposentos reales \u2014respondi\u00f3 otra voz.<\/p><p>Kamil El-Nur avanzaba hacia ellos apoy\u00e1ndose ligeramente en un bast\u00f3n oscuro. La edad hab\u00eda encorvado parte de su cuerpo, pero no su mirada. El Gran Visir hab\u00eda dedicado tantos a\u00f1os a dirigir la seguridad de Calimport que parec\u00eda observar el escenario con la misma atenci\u00f3n que Kharid.<\/p><p>\u2014Los atacantes sab\u00edan d\u00f3nde aparecer\u00edan nuestras l\u00edneas defensivas \u2014continu\u00f3\u2014. O tuvieron mucha suerte.<\/p><p>Kharid no parec\u00eda especialmente inclinado a creer en la segunda posibilidad.<\/p><p>\u2014Quiero hablar con quienes lucharon contra ellos.<\/p><p>Kamil lo observ\u00f3 durante unos segundos antes de hacer un gesto a uno de los oficiales.<\/p><p>\u2014Haced venir a Faris.<\/p><p>El hombre lleg\u00f3 pocos minutos despu\u00e9s. Ten\u00eda un vendaje alrededor de la frente, el brazo izquierdo sujeto contra el pecho y el aspecto agotado de alguien que a\u00fan no hab\u00eda dormido. Permaneci\u00f3 r\u00edgido ante el Gran Visir.<\/p><p>Kharid fue directo.<\/p><p>\u2014\u00bfGolpeaste a alguno?<\/p><p>Faris pareci\u00f3 sorprendido por la pregunta.<\/p><p>\u2014S\u00ed.<\/p><p>Algunos guardias cercanos levantaron la vista.<\/p><p>\u2014\u00bfD\u00f3nde?<\/p><p>\u2014En el brazo. A uno de los que acompa\u00f1aba al espadach\u00edn.<\/p><p>\u2014\u00bfY?<\/p><p>\u2014Mi espada se parti\u00f3.\u2014 El soldado vacil\u00f3.<\/p><p>Kharid mir\u00f3 el arma que el hombre todav\u00eda llevaba al cinto. Solo quedaban unos cent\u00edmetros de hoja.<\/p><p>\u2014\u00bfContra su armadura?<\/p><p>\u2014No llevaba.<\/p><p>\u2014Entonces \u00bfcontra qu\u00e9?<br \/><br \/>\u2014No lo s\u00e9.\u2014 El joven trago saliva. \u2014 Algo apareci\u00f3 alrededor de \u00e9l cuando golpe\u00e9. Verde. Como una capa de cristal\u2026 o luz. Mi espada choc\u00f3 contra aquello y se parti\u00f3 antes de tocarle.<\/p><p>Halim observ\u00f3 el metal roto. No hab\u00eda se\u00f1ales de calor ni corrosi\u00f3n. Simplemente se hab\u00eda quebrado.<\/p><p>\u2014Una protecci\u00f3n bastante poderosa \u2014murmur\u00f3.<\/p><p>\u2014\u00bfSangr\u00f3? \u2014 Pregunto el Qasrim<\/p><p>\u2014No.<\/p><p>\u2014\u00bfReaccion\u00f3 al golpe? \u2014 Acompa\u00f1o Halim<\/p><p>El guardia tard\u00f3 unos segundos. \u2014Me mir\u00f3. Nada m\u00e1s.<\/p><p>Kamil hizo un leve gesto y Faris fue retirado. \u2014Hay otros testimonios similares \u2014explic\u00f3 el anciano Visir\u2014. Nada concluyente. Barreras, conjuros anulados, movimientos demasiado r\u00e1pidos. La clase de historias que aparecen despu\u00e9s de una batalla cuando nadie comprende realmente lo que ha ocurrido.<\/p><p>Kharid no apart\u00f3 los ojos del soldado que se alejaba. \u2014\u00bfAlguien vio la cara del atacante principal?<\/p><p>Kamil neg\u00f3 lentamente. \u2014Nadie que siga vivo.<\/p><p>Un capit\u00e1n apareci\u00f3 desde uno de los corredores laterales con la paciencia de un hombre al que hab\u00edan obligado a repetir demasiadas veces lo mismo. Ten\u00eda el rostro atravesado por varias cicatrices, el cabello gris cortado casi al ras y una antigua herida que le obligaba a caminar con una ligera rigidez en la pierna derecha.<\/p><p>\u2014Me han dicho que quer\u00e9is saber c\u00f3mo luchaba. \u2014 abri\u00f3 la conversaci\u00f3n sin siquiera saludar a los tres.<\/p><p>Kharid asinti\u00f3. \u2014Quiero saber si reconocisteis su estilo.<\/p><p>\u2014S\u00ed.\u2014El capit\u00e1n apret\u00f3 la mand\u00edbula y tras un breve silencio. \u2014Esgrima real calinista.<\/p><p>Incluso algunos miembros de la Guardia de Oro parecieron inc\u00f3modos al escucharlo.<\/p><p>\u2014\u00bfSeguro? \u2014pregunt\u00f3 Kharid y el veterano capit\u00e1n clav\u00f3 los ojos en \u00e9l.<\/p><p>\u2014Llevo cuarenta a\u00f1os viendo blandir una espada dentro de este palacio. Ense\u00f1\u00e9 personalmente al pr\u00edncipe a mantener una hoja antes de que pudiera levantarla correctamente. S\u00ed. Estoy seguro.<\/p><p>Halim y Serenya intercambiaron una breve mirada.<\/p><p>\u2014\u00bfPodr\u00eda aprenderla alguien fuera de palacio?\u2014 Pregunto Kharid<\/p><p>\u2014Podr\u00eda aprender movimientos. Copiar posturas. Memorizar formas. Pero aquello no era una imitaci\u00f3n.<\/p><p>Se\u00f1al\u00f3 uno de los cortes que atravesaban el m\u00e1rmol.<\/p><p>\u2014El tercer cambio de guardia. La forma antigua. \u2014 Kharid reconoci\u00f3 el nombre. Una transici\u00f3n utilizada para pasar de defensa a contraataque sin modificar apenas la posici\u00f3n de los pies.<\/p><p>\u2014Hace generaciones que no se ense\u00f1a fuera de la familia y algunos oficiales de la Guardia \u2014a\u00f1adi\u00f3 el capit\u00e1n\u2014. \u00bfEso significa que fuera el pr\u00edncipe? No. Significa exactamente lo que he dicho. \u2014 Su tono dej\u00f3 claro que no pensaba regalarles ninguna conclusi\u00f3n adicional.<\/p><p>La \u00faltima testigo estaba esperando cerca del sal\u00f3n del trono. Era una de las j\u00f3venes que hab\u00eda trabajado como sirvienta en los aposentos reales. Ten\u00eda las manos entrelazadas con tanta fuerza que los nudillos hab\u00edan perdido el color. Kamil permaneci\u00f3 presente mientras respond\u00eda.<\/p><p>\u2014Lo vi acercarse al Sult\u00e1n \u2014explic\u00f3\u2014. No habl\u00f3.<\/p><p>\u2014\u00bfViste su rostro? \u2014pregunt\u00f3 Kharid.<\/p><p>\u2014Llevaba una m\u00e1scara blanca.<\/p><p>\u2014Entonces no. \u2014 Asever\u00f3 Serenya<\/p><p>La mujer baj\u00f3 la mirada.<\/p><p>\u2014No exactamente.<\/p><p>Halim lade\u00f3 ligeramente la cabeza.<\/p><p>\u2014\u00bfQu\u00e9 significa eso?<\/p><p>\u2014Su cuerpo. Su altura. La forma de caminar.\u2014 La joven dud\u00f3 antes de continuar. \u2014Yo estaba aqu\u00ed cuando el pr\u00edncipe todav\u00eda viv\u00eda en palacio. No hablaba con \u00e9l, claro, pero lo ve\u00eda. En celebraciones. En los corredores. A veces en los jardines.<\/p><p>\u2014\u00bfY crees que era \u00e9l? &#8211; Pregunto Serenya<\/p><p>\u2014Creo que\u2026 ten\u00eda su complexi\u00f3n.<\/p><p>Kamil permanec\u00eda completamente inm\u00f3vil con la vista clavada en la joven.<\/p><p>\u2014El Sult\u00e1n lo llam\u00f3 hijo \u2014a\u00f1adi\u00f3 ella.<\/p><p>\u2014Eso ya lo sabemos. \u2014 Protesto Kharid<\/p><p>\u2014\u00c9l lo mir\u00f3 como si realmente lo reconociera.<\/p><p>Kharid volvi\u00f3 a insistir.<\/p><p>\u2014\u00bfViste algo m\u00e1s?<\/p><p>La sirvienta se qued\u00f3 callada durante varios segundos.<\/p><p>\u2014Sus ojos.<\/p><p>\u2014Has dicho que llevaba una m\u00e1scara.<\/p><p>\u2014Lo s\u00e9.\u2014 Parec\u00eda avergonzada incluso de su propia respuesta.<\/p><p>\u2014No sabr\u00eda explicarlo. La m\u00e1scara era lisa, pero durante un momento\u2026 cuando volvi\u00f3 la cabeza\u2026 jurar\u00eda que pude verlos detr\u00e1s.<\/p><p>\u2014 Tranquila, estas segura, \u2014 Dijo con suavidad Serenya mientras la cogia de las manos,\u2014 \u00bfC\u00f3mo eran?<\/p><p>La mujer levant\u00f3 por fin la mirada. \u2014Llenos de odio. \u2014No a\u00f1adi\u00f3 nada m\u00e1s.<\/p><p>El sal\u00f3n del trono conservaba todav\u00eda buena parte de las heridas de la batalla. Hab\u00edan retirado los escombros m\u00e1s grandes, pero nadie hab\u00eda reparado nada. Varias columnas permanec\u00edan apuntaladas y el techo estaba recorrido por profundas grietas. El m\u00e1rmol del suelo aparec\u00eda cubierto por quemaduras, surcos y peque\u00f1as zonas donde la piedra hab\u00eda llegado a fundirse. En un lateral, una enorme cicatriz de espada atravesaba dos losas antes de desaparecer debajo de una alfombra calcinada.<\/p><p>El trono continuaba en pie. El cuerpo del Sult\u00e1n hab\u00eda sido retirado y trasladado a una c\u00e1mara preparada para conservarlo hasta las ceremonias funerarias de final de a\u00f1o, pero la marca de su muerte segu\u00eda all\u00ed. En el centro del asiento quedaba una mancha oscura imposible de eliminar por completo. Detr\u00e1s, el respaldo mostraba un agujero limpio que atravesaba madera, oro y parte de la estructura de piedra situada a su espalda. Halim se acerc\u00f3 para observarlo. Aquello no hab\u00eda sido simplemente una estocada. La espada hab\u00eda atravesado al Sult\u00e1n, el trono y el respaldo con una fuerza monstruosa.<\/p><p>\u2014La hoja no est\u00e1 aqu\u00ed \u2014dijo.<\/p><p>Nesryn neg\u00f3 con la cabeza.<\/p><p>\u2014Quiero examinarla.<\/p><p>\u2014No es posible. \u2014 Contesto la Visir con tono firme.<\/p><p>Halim alz\u00f3 la vista.<\/p><p>\u2014Si conserva residuos m\u00e1gicos podr\u00eda ser la mejor forma de rastrear a quien la utiliz\u00f3.<\/p><p>\u2014Lo s\u00e9.<\/p><p>\u2014Entonces\u2026<\/p><p>\u2014Est\u00e1 en la C\u00e1mara Real.\u2014 El tono de Nesryn no cambi\u00f3. \u2014Y continuar\u00e1 all\u00ed.<\/p><p>Serenya observ\u00f3 el respaldo perforado.<\/p><p>\u2014\u00bfHab\u00e9is confirmado al menos que sea aut\u00e9ntica?<\/p><p>Esta vez fue Kamil quien respondi\u00f3.<\/p><p>\u2014La Hoja Enjoyada de Medianoche. Espada de la familia real de Calimshan durante generaciones.<\/p><p>\u2014\u00bfSin ninguna duda?<\/p><p>\u2014Ninguna.<\/p><p>Kharid contempl\u00f3 durante unos segundos el agujero dejado por el arma.<\/p><p>\u2014Entonces alguien entr\u00f3 aqu\u00ed con una reliquia real, luchando con un estilo reservado a la familia real y dej\u00f3 que el Sult\u00e1n lo llamara hijo delante de testigos.<\/p><p>\u2014Eso parece \u2014respondi\u00f3 Kamil.<\/p><p>\u2014Parece demasiado conveniente.<\/p><p>El anciano Visir no mostr\u00f3 reacci\u00f3n alguna.<\/p><p>Halim continu\u00f3 observando las marcas.<\/p><p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo se vio la espada por \u00faltima vez?<\/p><p>Los dos Grandes Visires permanecieron callados un instante.<\/p><p>\u2014Durante el torneo del a\u00f1o pasado.\u2014 Finalmente Kamil respondi\u00f3.<\/p><p>\u2014\u00bfQui\u00e9n la llevaba?<\/p><p>\u2014El pr\u00edncipe.<\/p><p>\u2014\u00bfY despu\u00e9s?<\/p><p>Kamil sostuvo su mirada durante unos segundos.<\/p><p>\u2014La entreg\u00f3 al grupo que organiz\u00f3 el torneo.<\/p><p>\u2014\u00bfEntreg\u00f3 una reliquia de la familia real?\u2014 Serenya arque\u00f3 ligeramente una ceja.<\/p><p>\u2014La regal\u00f3 \u2014aclar\u00f3 Nesryn\u2014. Delante de suficientes personas como para que no exista demasiada discusi\u00f3n al respecto. Fue su forma de reconocer p\u00fablicamente los servicios prestados en la organizaci\u00f3n del torneo.<\/p><p>Halim volvi\u00f3 la mirada hacia el trono.<\/p><p>\u2014Entonces la espada llevaba un a\u00f1o fuera de palacio.<\/p><p>\u2014En teor\u00eda \u2014respondi\u00f3 el Anciano Visir.<\/p><p>La elecci\u00f3n de aquellas dos palabras no pas\u00f3 inadvertida.<\/p><p>\u2014\u00bfEn teor\u00eda? \u2014pregunt\u00f3 Kharid.<\/p><p>El anciano Visir se apoy\u00f3 ligeramente sobre su bast\u00f3n.<\/p><p>\u2014Sabemos a qui\u00e9n fue entregada. No sabemos cu\u00e1ntas manos pudo haber atravesado desde entonces.<\/p><p>\u2014\u00bfHab\u00e9is hablado con ellos? \u2014pregunt\u00f3 Halim.<\/p><p>\u2014La Guardia de Oro se ocupara de ello.\u2014 El tono amenazante del veterano capit\u00e1n cerr\u00f3 la conversaci\u00f3n con la misma eficacia que una puerta.<\/p><p>Halim permaneci\u00f3 observando el agujero del respaldo durante unos segundos m\u00e1s.<\/p><p>\u2014Conveniente.<\/p><p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa?Nesryn lo mir\u00f3 de reojo.<\/p><p>\u2014Una espada que toda Calimport vio abandonar las manos del pr\u00edncipe hace un a\u00f1o reaparece clavada en el pecho del Sult\u00e1n mientras un desconocido lucha exactamente como \u00e9l.<\/p><p>Kamil no dijo nada.<\/p><p>\u2014Si alguien quisiera que pens\u00e1ramos que el pr\u00edncipe ha vuelto \u2014continu\u00f3 Halim\u2014, dif\u00edcilmente podr\u00eda haber preparado una escena mejor.<\/p><p>El anciano Gran Visir entrecerr\u00f3 ligeramente los ojos.<\/p><p>\u2014O quiz\u00e1 no haya preparado nada.<\/p><p>Halim esboz\u00f3 apenas una sonrisa.<\/p><p>\u2014Tambi\u00e9n es una posibilidad.<\/p><p>Durante la siguiente hora continuaron recorriendo el escenario. Serenya pudo confirmar que las mayores alteraciones de la Urdimbre proced\u00edan del enfrentamiento ocurrido dentro del sal\u00f3n del trono. All\u00ed se hab\u00edan utilizado conjuros de una potencia poco habitual incluso entre magos experimentados. Algunas huellas pertenec\u00edan con claridad a magia arcana; otras manten\u00edan aquella extra\u00f1a impronta psi\u00f3nica que parec\u00eda deformar el entorno sin recurrir a estructuras tradicionales. Hab\u00eda tambi\u00e9n varios puntos donde el espacio hab\u00eda sido plegado sobre s\u00ed mismo, probablemente para desviar o redirigir ataques. Ninguno de aquellos rastros permit\u00eda identificar con certeza a sus responsables.<\/p><p>Halim examin\u00f3 cad\u00e1veres que todav\u00eda permanec\u00edan en las c\u00e1maras laterales antes de ser trasladados. Los cortes eran limpios. Demasiado limpios. Muchas heridas hab\u00edan alcanzado arterias, articulaciones o puntos vulnerables con una precisi\u00f3n que apenas dejaba margen al azar. Ninguno de los guardias abatidos por el espadach\u00edn parec\u00eda haber recibido m\u00e1s golpes de los necesarios. Pero no ocurr\u00eda lo mismo con las v\u00edctimas de la magia.<\/p><p>Algunas armaduras estaban hundidas por varios impactos consecutivos. Hab\u00eda cuerpos con restos de m\u00faltiples descargas incluso cuando la primera habr\u00eda bastado para derribar a cualquier hombre. Serenya tambi\u00e9n lo percibi\u00f3 en la Urdimbre. No era solo poder. En algunos puntos hab\u00eda repetici\u00f3n. Ensa\u00f1amiento. Los conjuros hab\u00edan seguido golpeando posiciones ya destruidas.<\/p><p>Cuando abandonaron finalmente el sal\u00f3n del trono, la Guardia de Oro comenz\u00f3 a cerrar la zona detr\u00e1s de ellos. Hab\u00edan respondido a sus preguntas. Les hab\u00edan permitido examinar heridas, estudiar restos arcanos e interrogar a varios testigos. Sobre el papel, dif\u00edcilmente podr\u00edan acusar al palacio de haber obstaculizado su investigaci\u00f3n.<\/p><p>Aun as\u00ed, la sensaci\u00f3n era otra. Los testigos hab\u00edan estado siempre acompa\u00f1ados. Las respuestas hab\u00edan sido precisas, pero cuidadosamente limitadas. La espada estaba fuera de su alcance. El cuerpo del Sult\u00e1n tambi\u00e9n. Y cuanto m\u00e1s se aproximaban a algo verdaderamente importante, m\u00e1s r\u00e1pido aparec\u00eda alguien dispuesto a explicarles exactamente lo que necesitaban saber. Kamil se detuvo antes de que alcanzaran las puertas del jard\u00edn.<\/p><p>\u2014Conf\u00edo en que hay\u00e1is encontrado \u00fatil vuestra visita.\u2014 No parec\u00eda una pregunta.<\/p><p>Nesryn permaneci\u00f3 a su lado. \u2014Si descubr\u00eds algo relacionado con las alteraciones m\u00e1gicas, deb\u00e9is comunic\u00e1rnoslo inmediatamente. Especialmente cualquier referencia a desplazamientos temporales o espaciales.<\/p><p>\u2014Por supuesto \u2014respondi\u00f3 Serenya.<\/p><p>Los tres continuaron caminando.<\/p><p>Solo cuando estuvieron lejos del sal\u00f3n del trono comenzaron a apreciar la verdadera magnitud del ataque. A la luz del d\u00eda era imposible ocultarlo. Uno de los muros interiores hab\u00eda perdido casi toda una secci\u00f3n superior. Varias estatuas aparec\u00edan partidas por la mitad y parte de los jardines estaba completamente arrasada. Hab\u00eda decenas de escudos amontonados junto a uno de los accesos, esperando ser retirados. Muchos conservaban marcas de impactos m\u00e1gicos extremadamente precisos: centros perforados, bordes reventados, superficies hundidas en los puntos exactos donde un hombre habr\u00eda protegido el pecho o la cabeza. Aquello no parec\u00eda fuego indiscriminado.<\/p><p>M\u00e1s all\u00e1, algunos magos de la Guardia de Oro continuaban midiendo una enorme zona ennegrecida alrededor de una fuente. El patr\u00f3n arcano segu\u00eda siendo perceptible incluso desde varios metros de distancia.<\/p><p>Halim se detuvo un instante, Serenya tambi\u00e9n lo hab\u00eda sentido. La huella m\u00e1gica de aquel lugar era distinta a la frialdad precisa de los cortes del espadach\u00edn. All\u00ed hab\u00eda violencia. Una cantidad innecesaria de poder descargada una y otra vez sobre las defensas del palacio. Rabia visceral.<\/p><p>Kharid recorri\u00f3 con la vista el jard\u00edn destrozado, las posiciones defensivas, los escudos deformados y las marcas que continuaban hasta el muro por el que los atacantes hab\u00edan aparecido horas antes.<\/p><p>Tres personas dec\u00eda la versi\u00f3n oficial. Tres personas hab\u00edan atravesado una de las fortalezas mejor protegidas de Calimport, derrotado a la Guardia de Oro, superado las defensas arcanas del palacio y asesinado al Sult\u00e1n.<\/p><p>Y, sin embargo, mientras abandonaban los jardines bajo la mirada de los soldados, la impresi\u00f3n resultaba dif\u00edcil de ignorar. El palacio no ten\u00eda el aspecto de haber sufrido un asesinato, ten\u00eda el aspecto de haber sobrevivido a una guerra.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo Prologo I &#8211; Presagio al amanecer (Calimport I) 1 de Eleint (Septiembre) de 1372 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Nunca deja de maravillarme c\u00f3mo despierta Calimport cada ma\u00f1ana, incluso cuando el sol todav\u00eda duda en asomarse por el horizonte y la bruma marina se aferra a las callejuelas como un manto de plata. 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